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Mostrando las entradas con la etiqueta 2020

Podcast Latitudes: Encuentros que humanizan.

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  Tere Góngora Basterra, fundadora y narradora del podcast «Latitudes». Foto de Alberto Rojas. Comúnmente escuchamos frases como «qué orgullosos deben estar los papás» o menciones similares que van estrictamente de padres a hijos, mas poco se alude al orgullo que sentimos entre hermanas y hermanos. Verán, soy la mayor y tengo dos hermanas. Ambas corren maratones, esto en el amplio significado de la palabra «maratón» que puede ser una competencia de 42 kilómetros, un maratón sentimental o el maratón que resulta un proyecto al emprenderse. He acompañado como espectadora y porrista las múltiples carreras de mis hermanas, desde el momento que sentencian «voy a hacer tal cosa» hasta la disciplina que ponen para lograrlo con vigor de cuerpo, mente y corazón para alcanzar la meta. Durante los últimos nueve meses, las tres hermanas nos hemos acompañado para aportarle a Tere, la tercera en nacer, lo que ha necesitado tras el chispazo de una idea desafiante y caprichosa: «Quiero hacer un pod...

Historias para los que han dejado de soñar

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I La ventana tiene un no sé qué atorado. Con curiosidad te acercas a mirar qué es. Te tallas los ojos, quizá el cansancio de la madrugada te está haciendo delirar. Rondas la ventana y descubres que es una sombrita temblorosa buscando algún rincón para guarecerse. Quieres ayudarla pero no puedes verle las patitas para jalarle los dedos y reubicarla. Amanece. La luz se cuela, inevitablemente. Pasas el día haciéndole cuevitas con la mano y usas el libro que estás leyendo para hacerle una casa con tejado a dos aguas. Hasta que el sol se va y la sombrita que cuidaste encuentra su lugar, volviéndose enorme para hacer lo que tú hiciste por ella, contigo y con toda la ciudad. II No pueden tejer. Las agujas tienen vida propia y toman rumbos rebeldes al mandato de las manos. Imposible enhebrar. El ovillo Azul se vuelve agua y no puede atraparse. El Rojo se desangra en el sofá. Lo ya tejido emprende reversa y la bufanda se desbarata. Manos observan atónitas, no pueden creerlo: a la madeja vuelve ...

A veces no sé qué escribir

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A veces no sé qué escribir. Podría contar la historia de un hombre que, enfermo de sarampión, oyó hablar por primera vez de quien sería su esposa. Alguien le dijo que la Pipirina estaba tomando el fresco, allá por la esquina del Aguacate, en la calle cincuenta y ocho, que andaba mostrando pierna y que no tenía mal ver. Ya libre de sarampión, andando con su palomilla por el barrio alguien le anunció: “Áista, áista, ya salió la Pipirina a tomar el fresco”. Así que caminó un poco más para acecharla: la falda le hacía marea a sus rodillas, las piernas salían del umbral de la puerta, extendidas sobre la banqueta. Era la década de los cincuenta. No hablaron ese día. Lo hicieron después, en una de las bachatas armadas con cualquier pretexto en las casas. Bailaron toda la vida, siempre que hubo ocasión, de preferencia con marimba. El ex-enfermo de sarampión y la Pipirina, caminando por la Mérida de los años cincuenta. Podría escribir también sobre un viernes que no puedo olvidar. Eran las seis...

Cuando el aire despeina emociones y melenas

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«Mujer saliendo del psicoanalista» (1960). Remedios Varo. I Tangle Teezer. Así se llama el cepillo de pelo británico que ha sido millonariamente aceptado por el cuero cabelludo de personas en todo el mundo. Tengo uno. Lo compré en un viaje pues el que eché a la petaca —diría mi abuelo— es demasiado grande para llevar en la bolsa de mano, y porque los aires de ciertos sitios realmente despeinan y enredan la melena. Lacia como soy e inconforme por andar desgreñada por calles glamurosas de un barrio londinense, entré a una farmacia decidida a comprar algo que me ordenara la cabeza, aunque sea por fuera. Uno tiene su vanidad. Así elegí un cepillo que me gustó por el color y su formita compacta, apto para acomodarse sin estorbar y estar siempre a mano. Lo descolgué del ganchito y me fui a la caja sin fijarme cuántas libras implicaría la inversión. Estrené la necesaria mercancía tan pronto salí de la farmacia: ah, qué placer. Me aplaqué el desorden castaño con sonrisa de dientes a todo lo qu...

De la chispa al humo: reacciones del fuego

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“Fire in a box” (2010) de Tanapol Kaewpring (1980). Desde el 2014 guardo en un disco duro la imagen “Fuego en caja”. Buceando carpetas para rescatar un par de archivos, di con ella al inicio de esta semana que termina. La contemplé en el monitor de mi laptop con el mismo asombro de la primera vez. “¿Así es la vida?”, me cuestioné, “¿nos vivimos conteniendo?”, escribí hace seis años en un Word donde anoté algunos datos de Tanapol Kaewpring (1980), el fotógrafo tailandés que concibió esta serie llamada “Proyecto Caja”. No escribí más y hoy tengo curiosidad por lo que no seguí deshilvanando. ¿Cuál habrá sido la reacción inmediata de quien está leyendo tras ver esa imagen imposible? Más que adorno o retrato, considero las fotografías que conforman “Proyecto Caja” como símbolos de meditación y cabinas de introspección. La serie consiste en cubos de cristal instalados en entornos reales. Dentro, hay furia de la naturaleza confinada, contenida sin poder expandirse. Es el caos y la belleza del...

2020 + Uno: La hora de ser

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Imagen tomada de la cuenta de twitter de @ChemaMadoz I Hará unos diez años que me enamoré de la obra de Chema Madoz (Madrid, 1958) al encontrar el blanco y negro de sus fotografías en un libro robusto e irresistible que no compré. No hay otro libro del que me haya arrepentido tanto… pero al avión o se subía ese hermosísimo armatoste o me subía yo. Me fascinaron sus fotografías que fusionan dos objetos ilógicos entre sí conformando un objeto obvio. Chema logra en sus imágenes lo que otro español, Ramón Gómez de la Serna (1888–1963), consiguió con el lenguaje en sus “greguerías”, figuras poéticas como estas: “Las almejas son las castañuelas del mar” o “El agua se suelta el pelo en las cascadas”. Para mi consuelo, seguirlo en redes sociales ha calmado hambre y curiosidad por su creación. Así encontré en Twitter, la semana pasada, una foto de la que no he quitado ojo ni pensamiento. Lo que vemos, ciertamente, es un reloj de pared que pronto marcará la una. Lo que cambia su significado es e...

2020+1: Imagina el mundo en un año

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Ikee Rikako, nadadora japonesa. Nació en el año 2000, en un parto acontecido en agua. Con veinte años recién cumplidos, camina vestida de blanco, delgada y con cabello corto, al centro del imponente estadio olímpico de Tokyo. Es de noche y la oscuridad sería total si no fuera por la sutil lenguita de fuego que atesora una pequeña linterna. Es la llama olímpica. El silencio es impecable. No hay espectadores. Apenas un pequeño enjambre de periodistas y camarógrafos. Un reflector seguidor, de esos que acompañan en un charco de luz a los artistas cuando entran al escenario, alumbra los pasos de Ikee Rikako, la nadadora japonesa que el Comité Olímpico designó para dar un mensaje: el viernes 24 de julio debieron inaugurarse las olimpiadas… y ella salió a contar, en pocos minutos, parte de su historia para decirle al mundo, optimista y reconfortada, que a este 2020 se le agrega un +1 y que los juegos se aplazan para el próximo año. Conmovida, observo y escucho a esta joven que ha encendido un...

Un fin de semana de 253 años

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Foto de Cole Stivers. I Es el 17 de mayo de 2157. Margie (11 años) y Tommy (13 años) son amigos. Él le cuenta que encontró en el ático de su casa un libro —un libro de verdad, de papel, con palabras de imprenta, muy distinto a los telelibros del siglo XXII a los que están habituados— sobre un tema muy extraño: la escuela. “¿De la escuela? ¿qué se puede escribir sobre la escuela? Odio la escuela”, increpa Margie. “Porque no es una escuela como la nuestra, tontuela. Es una escuela como la de hace cientos de años”, responde Tommy, altivo. “De cualquier modo, tenían maestro”, continúa Margie. “Claro que tenían maestro, pero no era un maestro normal. Era un hombre”, añade él. “¿Un hombre? ¿Cómo puede un hombre ser maestro?”. Lo anterior sucede en “Cuánto se divertían”, cuento del escritor Isaac Asimov (1920-1992), publicado en diciembre de 1951 en un periódico infantil. En el relato, vemos el fastidio de Margie, a quien no le queda más remedio que entrar a la habitación contigua a su dormit...

Instantes donde se anida la memoria

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I En últimos días he recibido por WhatsApp fotos familiares que tienen entre dos y tres décadas. A uno de los remitentes le atribuyo el envío por la nostalgia de cumplir años y el consecuente impulso de hacer recuento de vida: mi prima Betina nos compartió fotos de lo que llamó “Mi instagram de los 90”, un álbum bien conservado y decoradito con palabras formadas con recortes de revista. Al segundo remitente, le adivino el envío como un acto irresistible al encontrar álbumes que atestiguan el pasado y una historia de amor. Dentro de veinte años, ¿en dónde estará todo lo que hoy compartimos por redes y grupitos del Whats? Más allá de iCloud o un disco duro, ¿qué haremos en unas décadas para volver a esos instantes que hoy tenemos en el celular? ¿a dónde acudirá Betina cuando cumpla sesenta y tantos y quiera recordar? Lo anterior me refiere a una conversación que escuché al sentarme junto a una familia, en un aeropuerto: —¿Me muestras la foto de cuando aprendí a nadar? —le pide el niño a ...

El aleteo sutil de la metamorfosis

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Foto tomada del Diario de Yucatán. Borboleta, papillon, butterfly, schmetterling… hasta para nombrar «mariposa» hay belleza en el idioma que se quiera pronunciar. ¿Qué las ha hecho gozar de tan buena aceptación humana entre tantos animalitos flotadores? ¿será el prodigio de sus alas, la variedad, el tamaño compacto e inasible, la inofensiva libertad de su aleteo? En su danza irregular garigolean el aire con una estela que, de poderse leer, se dibujaría como caligrafía árabe, porque estos lepidópteros son arte decorativo al vuelo. De niña pensaba que a las mariposas no les gustan los aguaceros y que pasan volando en tropel, huyendo. Saqué mis inocentes deducciones porque, siempre que veía muchas, más tarde se caía el cielo. Varios años después «lo confirmé» desde mi salón de clases en la Universidad Modelo, cuando vi mariposas adornando la tarde. Las confundí con cenizas. Pensé que algo se quemaba y que el viento arrastraba pedazos de incendio. Pero no. Era la movediza estampa de una c...

Paisajes sonoros

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  Foto de Kay Lenze. El año pasado anduve coqueteando con suscribirme a Storytel, start-up sueca de audiolibros, algo así como el Netflix de la literatura. Bajé la app, busqué algunos títulos, vi de qué iba la cosa, escuché algunos tracks de prueba… y hasta ahí. Me ha tomado tiempo unirme a la tendencia de lectura en voz alta. Si lo he logrado es por mediación de los podcasts, que me han ido educando la atención auditiva mientras realizo otras actividades, principalmente correr. Oyéndolos pensé la importancia de darnos tiempo para dejar que las palabras hagan algo en nosotros. Así como podemos darnos la experiencia de ir a un museo —¿cuándo fue la última vez que, en tu vida cotidiana, no en un viaje, te hiciste un espacio para visitar algún museo, ver lo que exhibe y enriquecerte con algo nuevo que luego recuerdes, lo has hecho alguna vez?— así también podemos considerar darnos la experiencia de escuchar con todos los sentidos, para luego saborearlo. Me parece que vamos olvidando c...

Postales de la vida a la que volveremos

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I El río Ouse se desliza por debajo de un puente. Patos se alimentan del pan que un hombre con sombrero les avienta. Se acercan nadando y revoloteando. No logro contarlos porque se mueven mucho. El hombre continuamente les arroja trocitos desde la mano que entra y sale de la bolsa naranja donde ha llevado el alimento. Antes de irse, en esa misma bolsa mete la basura que recolecta de la pequeña orilla arenosa, junto al puente. Envolturas y botellas de plástico, principalmente. Inclina una rodilla, como si fuera a inclinar la otra para orar, pero el movimiento se queda a la mitad, con la flexión de la pierna derecha solamente. Tiene dificultad para los movimientos, que hace unas doce veces por los doce hallazgos que saca del agua entre los patos, que parecen acostumbrados a él. Después sube los escalones de piedra que lo llevan a donde inicia el arco del puente y se va, como cualquier otro ciudadano de los muchos con los que se cruza, llevando de la mano una bolsa de plástico. —Qué vida ...

El bambú de la memoria

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I En Hueyapan de Ocampo, hace muchos años, hubo un cañaveral del que obtuvo lo mejor Gabriel Caldelas, mi bisabuelo, quien dedicó su vida y trabajo al azúcar. —Don Gabrielito —le dijo cierto día un cañero, habiéndose quitado el sombrero y parado en el umbral de la bodega adaptada como oficina, en el cañaveral. —Buen día Arnaldo. Dígame qué puedo hacer por usted —respondió desde su lugar de trabajo don Gabriel. —Pues verá usted, vengo a pedirle permiso para ausentarme unos días. Quiero llevar a mi señora a Acayucan, ya sabe, a las fiestas de la virgen. —Caray Arnaldo, pues qué bien. ¿Cuándo quiere irse? —Pues el fin de semana si se puede, patrón. —No solamente le doy el permiso —respondió don Gabriel—. Le daré algo más. Desdoblando un pañuelo de pana rojo que tenía a su costado, sacó un par de monedas de oro que puso sobre la palma de Arnaldo, que se abrió instintivamente cuando don Gabriel se acercó. —Que sea un feliz viaje. Rezas por mí en la parroquia de San Martín Obispo. —¡Que Dios...

La fábrica del futuro

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I Serena Williams nunca olvidará el sábado 7 de septiembre de 2019. Recordará cómo una canadiense de 19 años, incipiente leyenda en el tenis de mujeres, desplegó su talento deportivo en dos sets para coronarse en el US OPEN. Aquel sábado fue evidente el desconcierto de quien acostumbra arrasar con sus rivales. Ansiedad y lenguaje corporal delataron lo que la mente anticipaba: la derrota. Serena desesperada. Ella parecía la novata y no Bianca Andreescu, quien jugó su primer Grand Slam y lo ganó: ¡el sueño de cuántas jóvenes empuñando una raqueta! Bianca construyó mentalmente ese momento desde los diez años, “algún día jugaré contra ella y podré vencerla”, pensaría posiblemente tras ver los partidos de la Williams. Con ferocidad, determinación y estrategia, lo logró. II He estado pensando en el futuro. Que las parejas se unen para forjar futuro; que invertimos en fondos de ahorro por seguridad para el futuro; que aceptamos trabajos por beneficios a futuro. Y sin embargo, a veces me parec...

El mejor de los quiroprácticos

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I «Esta historia es lo mejor de las personas», me dijo una amiga al darme un libro obeso para el standard. «Es lo que necesito», respondí, pues por esos días terminé las ocho temporadas de «Juego de Tronos». Aún me sentía aturdida como fascinada por los requiebros y personajes de la ficción que a tantos espectadores ha cautivado. Es por eso que la segunda novela de Amor Towles (Boston, 1964) me cayó como antídoto para paliar sangre, violencia, fuego, traiciones y acero. Durante los días que me llevó leer «Un caballero en Moscú» (Salamandra, 2018), tuve la voyeur delicia de seguir los pensamientos, intimidad e integridad del Conde Rostov durante su obligada estancia en el Hotel Metropol de Moscú, al que un comité revolucionario lo recluyó en 1922 a modo de vitalicio arresto domiciliario. Este libro, que leí en noviembre del año pasado, atrajo particularmente mi curiosidad por una línea de la contraportada: «así, a lo largo de más de tres décadas, el Conde verá pasar la vida confinado t...

Palabras que son flecha

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I En Astorga alguien nos habló de Castrillo de los Polvazares. Nos dijeron que era un pueblo encantador, representativo de la comarca de Maragatería. Para llegar ahí, debíamos desviarnos de la ruta para llegar a nuestro destino del día, Rabanal del Camino. Añadir dos horas adicionales cuando llevas 27 días caminando y centenas de kilómetros en las piernas, no es cualquier cosa. Pero quisimos ir. Era de las experiencias que queríamos añadir al ya de por sí increíble Camino de Santiago. Y fuimos. Era domingo y era junio, el sol estaba implacable como suele serlo por esas fechas en la provincia de León, España. El camino de asfalto que nos llevó al acceso del pueblo parecía diseñado a modo de set cinematográfico: fin de carretera negra que da inicio a histórico camino empedrado. La inolvidable paleta abigarrada en tonos sepia alardeaba en las piedras: café, ocre, anaranjado, beige, sepia, marrón. Todo en esos colores: la calle, las casas, las bancas adosadas a paredes. Piedra, el pueblo e...

There´s no place like home

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Pensémoslo así: nuestras vidas tendrán un antes y un después del dos mil veinte. A nivel global ni las ciudades ni los trabajos ni las relaciones volverán a ser lo que eran cuando la pandemia haya pasado. Porque pasará. Esto también pasará, dijo el sabio. Lo que estamos viviendo aparecerá en la línea del tiempo como tantas enfermedades que han azotado a la humanidad. Hace quince años, justo por estos días de abril, me inicié en el aprendizaje de estar sola conmigo. Porque no es un don, es una fortaleza que se autoconstruye. Tenía 23 años, algunos días de haberlos cumplido y la ilusión de vivir en Argentina un tiempito mientras estudiaba una maestría en literatura. En Buenos Aires entendí lo que el poeta y cineasta ruso Andrei Tarkovsky mencionó en uno de sus discursos: «Cada persona necesita aprender desde la infancia cómo pasar tiempo con uno mismo». Experimenté algo parecido a esa «infancia», pasando mucho tiempo conmigo misma, v ery alone by myself on my own . Hoy estoy en México co...